Una vez me dijeron que tengo un dominio perfecto de las metáforas, pues aqui viene una de todas esas que me dan vueltas por la cabeza todas las noches de insomnio, insomnio con sabor a 9 de marzo del 98.
Eres como el agua, ese agua que nos sacia tras un largo paseo o una noche de caricias y sudor; cuando no tenemos agua la sed recorre todas tus entrañas, echas de menos algo, mentira, necesitas algo, y tienes ganas de seguir con todo, pero sin agua, joder, sin agua no puedes seguir, no tienes fuerzas, energía. Llegan las primeras gotas a tus labios y eres feliz, por fin estas agusto, pero cuando te quitan tu botella y la sed vuelve piensas: dios, eres imprescindible.
