Puedes empezar mirándolo, cómetelo con los ojos, ¿te acuerdas cuando solía hacértelo? Te devoraba con la vista. Solía hacerlo lentamente, sin que te dieses cuenta, incluso podría decir que tímidamente, y pocas veces hago las cosas de esa manera. Se podría decir que te dejaba en los huesos y que nunca me saciaba de mirarte.
Otra opción es reír, reír con el, reírte de el, reírte de ti con el; en definitiva reír. Dicen que alarga la vida ¿sabías? Y es cierto que a mi una sola vida contigo se me queda corta, Asique ¡adelante! Muéstrale los dientes al sol y haz que tus ojos brillen de emoción al ver que ÉL te está dedicando uno de los mejores regalos que puede darte, su felicidad.

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