Quería hablarte de mis noches en vela, pensando en tus ojeras, que ironía, pues al día siguiente tendré las mismas marcas bajo los ojos. Quería narrarte como cada día lejos de ti, se me hace un calvario, un pozo sin fondo, un día de más en el que te echo de menos. Citarte y enumerarte la cantidad de sueños en los que apareces, en los que pierda la cabeza por ti, y de los cuales, por perder, también he perdido la cuenta. Cuenta, cuéntame historias, en las que tu sonrisa protagonice cada encuentro y tus manos sean artífices de la mía. Querido tú, querido por mi, queridos los dos, quiero que quieras quererme y que quieras, también, para siempre hacerlo.
Con amor,
Yo.
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