viernes, 11 de noviembre de 2016

Casi tres veces 19, casi tres vueltas completas a la manzana, ¡Y qué rápido pasa el tiempo! Que aún me acuerdo de ese primer 19, tus manos frías, mis piernas temblorosas, tus ojos aullando y mi boca suplicando. Qué lejos nos hemos quedado de todo eso, y a la vez qué cerca. Qué difícil es medir cada momento juntos, convertirlo en papel, y lanzarlo al aire. Qué precioso el vínculo, y qué odiosa la distancia, y el miedo, y la inseguridad, y la desconfianza. Qué pronto se vuelve todo del gris más oscuro casi rozando la tonalidad más siniestra y suicida que existe, qué pronto. Pero también qué fácil, qué felicidad, qué orgullo, qué emoción me da sentir que algo tuyo sigue siendo mío, qué algo mío sigue siendo tuyo, y qué ganas de que eso vuelva a ser nuestro, en su totalidad.

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