viernes, 11 de noviembre de 2016
Casi tres veces 19, casi tres vueltas completas a la manzana, ¡Y qué rápido pasa el tiempo! Que aún me acuerdo de ese primer 19, tus manos frías, mis piernas temblorosas, tus ojos aullando y mi boca suplicando. Qué lejos nos hemos quedado de todo eso, y a la vez qué cerca. Qué difícil es medir cada momento juntos, convertirlo en papel, y lanzarlo al aire. Qué precioso el vínculo, y qué odiosa la distancia, y el miedo, y la inseguridad, y la desconfianza. Qué pronto se vuelve todo del gris más oscuro casi rozando la tonalidad más siniestra y suicida que existe, qué pronto. Pero también qué fácil, qué felicidad, qué orgullo, qué emoción me da sentir que algo tuyo sigue siendo mío, qué algo mío sigue siendo tuyo, y qué ganas de que eso vuelva a ser nuestro, en su totalidad.
Que me encanta que sepas de cartografía, pero yo quiero ser tu mapa favorito. Quiero que te acuerdes de arriba a abajo de todos y cada uno de mis gestos y milímetros. Que te acuerdes de mi pelo de leona nada más salir de la ducha, o nada más salir de tu cama; de mis ojos suplicándote que me beses y el verte reflejado en mi iris, que así es como más bonitos están. Mi boca buscando tus labios desesperadamente y llegar finalmente a mi meta sin ningún tipo de obstáculo. Quiero que sigas bajando por mi cuello, mi clavícula y llegues a mi pecho, con tus dedos, con tus manos, y sigas acariciándome por mi vientre, beses mi brazos, llegues a los accidentes geográficos más pronunciados del universo, mis nudillos; y finalmente me agarres la mano. Y ahora... despacio..., lentamente..., muy pausado..., sigas bajando, y ahí encuentres tu sitio favorito, la X de tu mapa del tesoro, las ganas de tenerme esta fría noche de otoño en tu cama, y que me erices la piel. Que llegues hasta erizarme hasta los dedos de mis pies, llegando así hasta el final del plano.
Pero también quiero que te olvides, que un día no sepas utilizar ninguno de tus métodos cartográficos, que no funcione tu brújula y ni si quiera ganas de dibujarme, de esbozarme; y ahí llegue yo. Agarrándote esas manos, largas manos y te enseñe el camino de vuelta a casa y tú me dibujes lo puntiagudo de mis orejas, lo arqueado de mi espalda y lo enamorado de mi corazón.
Pero también quiero que te olvides, que un día no sepas utilizar ninguno de tus métodos cartográficos, que no funcione tu brújula y ni si quiera ganas de dibujarme, de esbozarme; y ahí llegue yo. Agarrándote esas manos, largas manos y te enseñe el camino de vuelta a casa y tú me dibujes lo puntiagudo de mis orejas, lo arqueado de mi espalda y lo enamorado de mi corazón.
miércoles, 26 de octubre de 2016
Disfruta del regalo...
Tienes esa chispa del interés. La tienes y punto. Hay algo que despierta en tí que te hacer querer saber más y más, que te hace profusamente interesante, y es tu interés.
No solo descubres, manejas, das la vuelta y de nuevo otra vez a cada tema que pasa frente a tu ojos, si no que haces que el resto también lo haga, que el resto también se emocione y se excite, se retuerza y acabe como tú, sumergido en ese mundo, sumergido en ese mar de dudas. Porque es así, cuanto más aprendes, te das cuenta de que sabes menos; y eso es lo que, cada día, me pasa contigo. A veces me pregunto, cuando se te llenará el disco duro, cuándo cesarás de sorprenderme sacando cosas nuevas...; y es así como te enamoras de alguien, maravillándose, aprendiendo e interesando. Por eso supongo, creo, afirmo y juro; que lo estoy, que estoy maravillada, que aprendo y que haces que me interese, el resto; sobra decirlo.
No solo descubres, manejas, das la vuelta y de nuevo otra vez a cada tema que pasa frente a tu ojos, si no que haces que el resto también lo haga, que el resto también se emocione y se excite, se retuerza y acabe como tú, sumergido en ese mundo, sumergido en ese mar de dudas. Porque es así, cuanto más aprendes, te das cuenta de que sabes menos; y eso es lo que, cada día, me pasa contigo. A veces me pregunto, cuando se te llenará el disco duro, cuándo cesarás de sorprenderme sacando cosas nuevas...; y es así como te enamoras de alguien, maravillándose, aprendiendo e interesando. Por eso supongo, creo, afirmo y juro; que lo estoy, que estoy maravillada, que aprendo y que haces que me interese, el resto; sobra decirlo.
lunes, 27 de junio de 2016
Replay
Sigo viéndote después de tanto tiempo, y sigues fascinándome. Todo ha cambiado mucho, demasiado para mi gusto; pero no por ello te has alejado de mis pensamientos.
En muchas ocasiones nuestras escenas de cama barren sin ningún tipo de compasión al resto de mis pensamientos. Sin premuras, sin mentiras, sin frío, sin ropa.
Otras muchas vienes en forma de humo, de humo fugaz y efímero, en humo de porro o de cigarro, incluso de frías noches de invierno paseando por el centro de nuestra ciudad congelados de frío.
A veces retornas pacíficamente y otras ferozmente, destrozandome o acariciandome; sin miedo a represalias, sin miedo a nada.
Quiero que me entiendas y que lo compartas, quiero que rebobinemos y demos al play, que hay muy pocas noches y muchas ganas. Quiero que valores el tiempo, que no lo pierdas, como yo he perdido la cabeza por ti.
En muchas ocasiones nuestras escenas de cama barren sin ningún tipo de compasión al resto de mis pensamientos. Sin premuras, sin mentiras, sin frío, sin ropa.
Otras muchas vienes en forma de humo, de humo fugaz y efímero, en humo de porro o de cigarro, incluso de frías noches de invierno paseando por el centro de nuestra ciudad congelados de frío.
A veces retornas pacíficamente y otras ferozmente, destrozandome o acariciandome; sin miedo a represalias, sin miedo a nada.
Quiero que me entiendas y que lo compartas, quiero que rebobinemos y demos al play, que hay muy pocas noches y muchas ganas. Quiero que valores el tiempo, que no lo pierdas, como yo he perdido la cabeza por ti.
martes, 31 de mayo de 2016
Vuelvo
Y hoy vuelvo, vuelvo a escribir sobre ti; sobre ti y sobre tus largos dedos haciendo música para mí; hoy vuelvo a escribir sobre tu piel, tu sensible piel; hoy vuelvo a escribir sobre tu sonrisa, tu perfecta risa y tus ganas de vivirla conmigo. Hoy vuelvo ;sin ganas de irme, echándote de menos, a escribir sobre tus ojos color café y tus largas pestañas "llenas de amor". Hoy vuelvo, a esperar otro mensaje, al otro lado del recuerdo, al otro lado de la calle.
Ni siquiera entiendo cómo he podido volver a este punto, de desanhelo, de ansiedad, de ahogamiento. Ni siquiera sé cómo escapar de este círculo sin fin; ni si quiera, aún con la tentación, sé cómo no te han llegado noticias mías, tomándonos un café o una cerveza bien fría.
Pero hay tiempos de tormenta, donde parece que el agua no cesa y nunca llegará el verano; pero lo que a lo mejor no tienes en cuenta es que la lluvia limpia, escurre, resbala y da un color diferente a tu día, a lo mejor tú eres esa tormenta de la que intento escapar, para llegar a un tranquilo verano; pero en el cual, me muero de pena y aburrimiento sin mi compañero de paraguas.
Ni siquiera entiendo cómo he podido volver a este punto, de desanhelo, de ansiedad, de ahogamiento. Ni siquiera sé cómo escapar de este círculo sin fin; ni si quiera, aún con la tentación, sé cómo no te han llegado noticias mías, tomándonos un café o una cerveza bien fría.
Pero hay tiempos de tormenta, donde parece que el agua no cesa y nunca llegará el verano; pero lo que a lo mejor no tienes en cuenta es que la lluvia limpia, escurre, resbala y da un color diferente a tu día, a lo mejor tú eres esa tormenta de la que intento escapar, para llegar a un tranquilo verano; pero en el cual, me muero de pena y aburrimiento sin mi compañero de paraguas.
jueves, 14 de abril de 2016
Equivocarse es de humanos, y rectificar de sabios; o eso es lo que dicen.
Aquí me presento, soy la chica más humana que ha pisado la tierra, la más torpe y la que más se equivoca, pero también, la que más rectifica, aunque de sabia no tengo nada.
Y es que, cuando comprendes el dolor que has causado, y las vueltas que da la vida; me entran ganas de devolverte tu alegría dando vueltas en mi cama.
Y cuando piensas que un perdón ya no es suficiente, es porque para esa persona sí eres lo suficientemente importante para que no le sirvan simplemente seis letras bien puestas.
Todo vuelve, o eso siempre dice mi madre refiriéndose a las modas, y por eso espero que seas la moda más ansiada por todas las épocas de mi vida; porque tú eres el único que me hace parecer sabia entre tanto humano.
Aquí me presento, soy la chica más humana que ha pisado la tierra, la más torpe y la que más se equivoca, pero también, la que más rectifica, aunque de sabia no tengo nada.
Y es que, cuando comprendes el dolor que has causado, y las vueltas que da la vida; me entran ganas de devolverte tu alegría dando vueltas en mi cama.
Y cuando piensas que un perdón ya no es suficiente, es porque para esa persona sí eres lo suficientemente importante para que no le sirvan simplemente seis letras bien puestas.
Todo vuelve, o eso siempre dice mi madre refiriéndose a las modas, y por eso espero que seas la moda más ansiada por todas las épocas de mi vida; porque tú eres el único que me hace parecer sabia entre tanto humano.
sábado, 16 de enero de 2016
Segunda receta
Calor, como aquel que dice; calor. La base de toda cocina, unos buenos fogones. La base de cada receta, calor. Calor al salir de un restaurante una fría noche de invierno, calor en la cama tras haberme hecho ver el cielo, calor en tu mirada que me desnuda y arropa en un mismo golpe. Calor contigo, frío sin ti. Frías tus manos y calientes tus pensamientos. Calor, color; el color de tu fuego, el color de tí, siempre un paso por delante.
Segundo ingrediente: calor
lunes, 11 de enero de 2016
Querido tú
Querido tú:
Quería hablarte de mis noches en vela, pensando en tus ojeras, que ironía, pues al día siguiente tendré las mismas marcas bajo los ojos. Quería narrarte como cada día lejos de ti, se me hace un calvario, un pozo sin fondo, un día de más en el que te echo de menos. Citarte y enumerarte la cantidad de sueños en los que apareces, en los que pierda la cabeza por ti, y de los cuales, por perder, también he perdido la cuenta. Cuenta, cuéntame historias, en las que tu sonrisa protagonice cada encuentro y tus manos sean artífices de la mía. Querido tú, querido por mi, queridos los dos, quiero que quieras quererme y que quieras, también, para siempre hacerlo.
Con amor,
Yo.
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